Hace menos de un mes, el Banco Central dio un nuevo paso para flexibilizar el acceso al financiamiento en dólares dentro de la economía doméstica. Desde la salida de la convertibilidad, los bancos solo podían prestar dólares de sus ahorristas a empresas que generaran esos mismos dólares, lo que garantizaba la capacidad de repago de los préstamos.
Tras años de reclamos del sector bancario nacional y con el objetivo de estimular la actividad económica en la segunda mitad del año, a principios de junio el organismo presidido por Santiago Bausili autorizó a los bancos a realizar intermediación financiera. Esto significa que podrán prestar dólares captados en sus depósitos a empresas o personas ajenas al sector exportador, siempre y cuando estas obtengan la garantía de una compañía que efectivamente reciba dólares por sus operaciones de comercio exterior.
Por ejemplo, un banco podría otorgar un préstamo a una pyme del sector transporte, siempre que cuente con el aval de un agroexportador. Aunque esta medida ha generado cierto entusiasmo oficial, entre las entidades financieras prevalece la cautela respecto a su impacto real. Las instituciones privadas de capital nacional, que impulsaron durante años la revisión de estas normas macroprudenciales que limitan el financiamiento en moneda extranjera, esperan que la banca pública sea la primera en implementar este tipo de préstamos.
Una situación similar se plantea en cuanto al financiamiento para la vivienda. El Gobierno propondría aplicar la nueva norma del Banco Central a la construcción, permitiendo que los desarrolladores accedan a dólares para compra de tierras y obras con tasas del 8% anual. El esquema consistiría en que el banco le preste dólares al constructor (asociado a un exportador) y, paralelamente, otorgue un crédito en pesos (ajustado por UVA más inflación) al comprador individual.
Este mecanismo podría beneficiar al sector de la construcción en un momento que requiere impulso para reactivar sus negocios. Sin embargo, fuentes del sector financiero advierten que, por ahora, estas medidas podrían tener un impacto limitado respecto a la reactivación que el Gobierno busca en el segundo semestre.
Recientemente, el ministro Luis Caputo explicó a desarrolladores inmobiliarios que los créditos hipotecarios en dólares no se habían desarrollado, pero podrían prosperar a través del mercado de capitales mediante instrumentos como las obligaciones negociables. Asimismo, convocó a una mayor coordinación entre el mercado de capitales y el sector bancario.
“Lo que les digo a los bancos y a los agentes de Bolsa es que, más que hacer esfuerzos individuales, armen un fondo inmobiliario conjunto, porque con eso podría cuadruplicar los montos con recursos de organismos multilaterales dispuestos a ayudarnos”, afirmó Caputo en las últimas semanas de junio.
El financiamiento es un factor clave para el sector inmobiliario. Según datos al cierre de junio recopilados por First Capital Group, los créditos bancarios para vivienda repuntaron ese mes: en términos nominales, los préstamos hipotecarios, incluidos los ajustables por inflación (UVA), crecieron un 3,5% mensual, alcanzando un saldo total de 7,9 billones de pesos, con un incremento interanual del 106,8% frente a los 3,8 billones registrados en el mismo mes del año anterior. En términos reales, se observó un aumento mensual del 1,6% y un crecimiento anual del 54,5%, señalaron en la consultora.
Tras cuatro meses con variaciones reales muy modestas e incluso algún retroceso, este segmento retoma un ritmo interesante de crecimiento. “La caída de los índices que actualizan el valor de las cuotas y la deuda ha generado una mayor atracción de la demanda”, explicó Guillermo Barbero.
Por su parte, los préstamos en dólares continúan creciendo y no presentan índices de morosidad ni se ven afectados por las altas tasas de interés que afectan al segmento en pesos. En un contexto de alto ingreso de divisas, crecimiento sostenido de sectores exportadores y generadores de dólares, y tasas elevadas en pesos que no terminan de bajar, se da una situación poco frecuente: hoy las empresas tienen vigentes más créditos en dólares que en pesos.
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