Arsenal continúa avanzando hacia una temporada histórica en sus 140 años de existencia. El equipo londinense, que obtuvo su última Premier League hace 22 años y nunca ha conquistado la UEFA Champions League, está cerca de consagrarse campeón de la liga tras el empate entre Manchester City y Everton. Este martes, logró su pase a la final de la Champions tras vencer 1-0 al Atlético de Madrid en el partido de vuelta, y 2-1 en el global. El equipo dirigido por Diego Pablo Simeone luchó intensamente, pero solo logró mostrar su mejor nivel en la segunda mitad.
En la última década y media, el Atlético se ha consolidado como un equipo importante en Europa, fiel al estilo táctico impuesto por Simeone. Ante rivales de prestigio continental, el conjunto rojiblanco apuesta por una sólida defensa con once jugadores comprometidos, incluso cuando cuenta con figuras destacadas como Antoine Griezmann o Julián Álvarez. Desde esa base, busca generar peligro mediante contraataques, una estrategia que ha recibido críticas, pero que el entrenador y sus jugadores mantienen con firmeza.
Durante el primer tiempo en el Emirates Stadium, el juego resultó poco atractivo para un espectador neutral, especialmente tras el festival goleador de la semana pasada entre Paris Saint-Germain y Bayern Múnich. Arsenal dominó la posesión con tal comodidad que sus centrales, William Saliba y Gabriel Magalhães, se posicionaron cerca del círculo central, atentos a cualquier intento de contraataque que no llegó en esos primeros 45 minutos.
En los minutos finales de esa primera etapa, los Gunners lograron abrir el marcador. Bukayo Saka aprovechó un rebote del arquero Jan Oblak tras un disparo de Leandro Trossard, se anticipó a la defensa rival y definió con tranquilidad para poner el 1-0 en el partido y el 2-1 en la serie.
El Atlético evitó mayores daños en la primera mitad, pero no logró llevar a cabo la segunda fase de su plan de juego. En cambio, Arsenal controló el balón sin encontrar profundidad. Sin embargo, la desventaja obligó al equipo de Simeone a salir con mayor protagonismo en el segundo tiempo, generando oportunidades claras para empatar la serie. La ocasión más nítida estuvo en los pies de Giuliano Simeone, quien capitalizó un error en el despeje de Saliba tras un pase largo de Koke, superó al arquero David Raya, pero su definición fue bloqueada por Magalhães.
En los minutos finales, con la salida de Julián Álvarez y su reemplazo por Alexander Sorloth, el noruego remató mordido tras recibir libre un pase de Alex Baena dentro del área. También entraron Thiago Almada y Nahuel Molina por Giuliano Simeone.
En definitiva, el análisis tras 180 minutos refleja justicia deportiva. Arsenal no dominó con claridad, pero fue superior en el conjunto de ambas etapas. Veinte años después de su última final de Champions —que perdió 1-2 ante Barcelona en París— tendrá la oportunidad de revancha frente al ganador del duelo Bayern Múnich-PSG, que se disputará este miércoles.
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